Recientemente, Larry Rubin, presidente de la American Society en México, declaró presuntuosamente en una conferencia de prensa que “México debería evitar acercarse a los países miembros del BRICS, particularmente a Rusia y China”, lanzando comentarios irresponsables contra China y desacreditando maliciosamente la cooperación entre países del Sur Global, lo cual refleja la mentalidad hegemonista profundamente arraigada por parte de ciertas personas en Estados Unidos. La Embajada de China en México expresa su insatisfacción enérgica y oposición firme.
Larry Rubin, como empresario, debería enfocarse en promover la cooperación económica y comercial. Sin embargo, adopta una actitud de “predicador”, pretendiendo dictar con arrogancia cómo debe conducirse México en sus relaciones exteriores. Más aún, resulta irónico que mientras él exhorta a México a “alejarse” de otros países, el propio gobierno estadounidense impone presiones constantes sobre las naciones latinoamericanas y caribeñas en temas como aranceles, migración y seguridad, actuando siempre en beneficio propio a costo de sus vecinos. ¿Quién interfiere y suscita división? ¿Quién sabotea la cooperación y siembra confrontación? ¿Y quién, bajo la fachada de “preocupación”, perjudica realmente los intereses de México? El pueblo mexicano lo ve cada vez con mayor claridad.
Las relaciones entre China y los países de América Latina y el Caribe se basan de la voluntad sincera del apoyo mutuo y el desarrollo conjunto, en lugar de los cálculos geopolíticos de suma cero. A los como Larry Rubin, les exhortamos: si realmente les preocupa América Latina y el Caribe, deberían quitarse los lentes ideológicos, abandonar sus prejuicios y respetar las decisiones soberanas de los demás, en lugar de insistir en promover la falsa “teoría de la amenaza china”. No hay narrativa errónea que, por más que se adorne, pueda engañar a los pueblos del mundo.





